lunes 6 de julio de 2009

Postrimería. El día de “la macrobotellona”. 1.

Postrimería. El día de “la macrobotellona”

17 de febrero del año 2006-
Han sido meses duros, espero que el agónico final de un ciclo que parece interminable. Ahora me esfuerzo en encarrilar la vida y este mi trabajo que es, lo veo con meridiana claridad, un lastre que he de soltar y dejar atrás. Debo abandonar el ser-científico cuanto antes. Voy a la deriva, sin ningún cambio tras las últimas sacudidas pero sí siento una leve brisa soplar. Veremos a dónde nos llevará. Está al caer la primavera y recobraré aliento. Incorporaré finalmente mis erráticas exploraciones etnográficas, pero resultaría más sencillo liquidar la tesis desde la genealogía de “eso”. Ahora vuelven con el “macrobotellón”, palabro que me ahoga. Desde los medios de comunicación están preparando algo con vistas a las próximas fiestas de la primavera. ¿Cuántas primaveras van ya? 1998, 1999, 2000, 2001, 2002, 2003, 2004, 2005… Entonces juré que sería la última.

18 de marzo del año 2006-
Jamás he llegado tan bajo. Faltan las ganas de vivir, lo cual no es poquita cosa. Será pasajero pero suficiente para tumbarme si no estoy alerta. Lo de mi trabajo es asfixiante. Menudo mes y aún queda por venir. Ayer fue el gran día del tema y lo he pasado con un ataque de alergia, moqueando ante la televisión. La celebración de nuestra fiesta de la primavera ha alcanzado una proyección inusitada y las problemáticas de “la movida”, “la botellona” y “demás” se han desbordado hasta el extremo que creo estar ante el postrer suspiro del monstruo. Sabía que este momento llegaría, hace unos meses temía que estuviera cercano y finalmente llegó. ¿Mis peores augurios se cumplirán y la materia se consumirá antes de terminar la tesis? La producción discursiva es de tal volumen y circula por tan diversos canales que he de reconocer como, por vez primera, el ritmo de la actualidad me ha arrollado. Hecho polvo y todo, he trabajado hasta la náusea. Incluso dimos un empujoncito a “la contra”, culminando una acción, poquita cosa pero la primera que tiene lugar. El ruido –político, mediático y ciudadano- es insoportable y los acontecimientos efectivamente me han distraído cuando debería estar cerrando. Encima por un desconcertante impulso me he lanzado a espectrales sesiones etnográficas sobre el terreno, día y noche, como si acabara de aterrizar en la luna.

Fragmentos de mi diario de campo.

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